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Frutas y verduras de otoño

El verano ha llegado a su fin y, con él, todas sus delicias: melocotones, piñas, sandías, pimientos… Y a mí, me encantaban todas ellas bien fresquitas los días de sol y calor. Aun así, tengo que ser positiva y pensar que ahora ¡también vienen cosas muuuy ricas! Y es que en otoño también tenemos varios manjares que poco a poco voy descubriendo.

 

Además, este cambio de temporada me está enseñando mucho.. Por ejemplo, ahora sé que lo alimentos del otoño implican menos CO2 porque no viajan, y favorecen la producción local. Y con todo esto, ¡ahora me entero de que en Mallorca tenemos una huerta para chuparse los dedos!

 

 

Total, que he estado investigando y he hecho una listita para llevármela en mi cesta la próxima vez que haga la compra y no hacerme un lío, y ya tengo mi top 5 de frutas y verduras que no van a faltar estos meses en mi despensa. ¡Qué tiemblen los Mercats de l’Olivar y de Santa Catalina!

Setas: tan icónicas del otoño como ricas en minerales y vitaminas. No tienen grasa, pero sí proteínas de alta calidad y fibra, ¡son perfectas! Aunque como despiste andante, reconozco que he de asegurarme de que las que pille sean comestibles. Aquí en Mallorca están exquisitas, me encantan los níscalos de la Tramountana. Y a la plancha con salsa de soja… ¡ñam!

Calabaza: las zanahorias sabemos que, si se nos junta una calabaza, hacemos un puré más que irresistible. Además, mi abuela (que ya sabes lo clave que es para mí) le pone por encima pipas y le da un toque alucinante, y yo me atrevo con avellanas y piñones tostados. Además, ¡dicen que es ideal para tener el corazón y los ojos contentos!

Caqui: o palosanto, por aquello de que maduran para Halloween. Tiene un color tan bonito como el de las zanahorias por sus betacarotenos, fuente fundamental de vitamina A. Y gracias a su actividad antioxidante, me han dicho que disminuyen el riesgo de enfermedades degenerativas. Me pregunto si a alguien más le gustará con una lonchita de queso fresco y frutos secos a media mañana…

Granada: esta fruta llena de antioxidantes (unos de ellos taninos, ¡los mismos que los del vino tinto!) estimula el sistema inmunológico y previene de multitud de enfermeda

des. Soy fan de ponerle granada a las ensaladas y a los zumos del desayuno. ¡Fiesta de vitaminas!

Castañas: ya no queda tanto para que las calles huelan a Navidad, y admito que para mi este olor se concentra en las castañas. ¡Se me hace la boca agua sólo de pensarlo! Seguro que mañana digo otra cosa, pero aquí y ahora sentencio que no hay mejor tentempié que un puñado de este fruto seco a la brasa: es saciante, contribuye al buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso y previene alteraciones o enfermedades de tipo neurológico. Y salir a dar un paseo por el Born en Palma y comerlas poco a poco es… irresistiblemente celestial. 

 

¿Sabes lo mejor, querido diario? Que después de este resumen tan otoñal me siento un poco mejor, aunque no puedo evitar preguntarme cuántas cosas me quedan aún por descubrir, y si me estaré perdiendo algún otro manjar imperdonable…

 

Voy a tomarme un té calentito.

 

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Te escribo pronto.

 

Firmado,

 

una zanahoria aclimatándose,

 

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