TOP

Todo lo que he aprendido sobre la proteína vegetal

Querido diario, hoy vamos a entrar bastante en materia, que me siento muy motivada. Cuando me planteé introducir en mi día a día más alimentos de procedencia vegetal, recayó sobre mí el vacío de una pregunta existencial: ¿y la proteína, qué?

 

Al principio me asusté. No sólo por adentrarme en un mundo del que no sabía demasiado, sino por las reacciones de mi entorno, que al contarles que quería empezar una alimentación más vegetal, llevaban el grito al cielo, se preguntaban si me había vuelto loca y auguraban mil desgracias para mi organismo y mi cuerpo.

 

via GIPHY

 

Fue horrible. Aunque ahora sonrío mientras lo recuerdo. Y lo reconozco: ¡qué poco sabía entonces! Tan pronto empecé a investigar sobre el mundo vegetal, encontré claves tan fascinantes como la magia de la propia madre naturaleza. En seguida, aprendí a hacerme platos exquisitos y súper completos sin complicarme la vida con ingredientes extraños o impronunciables. Y ahora, te aseguro que mi cuerpo y mente nunca han estado mejor.

 

Como no quiero que se me olvide nunca, aquí te dejo, querido diario, mis aprendizajes sobre la proteína:

 

Para empezar, la proteína es un macronutriente, al igual que los hidratos de carbono y las grasas. Sorprendentemente, el grupo proteico es el que menos necesitamos: en torno a un 15% de nuestra alimentación, frente al 30% de grasas y 55% de hidratos.

 

Aún así, ¡la proteína tiene una función importantísima! Es la encargada de reparar nuestros tejidos, proporcionarnos serotonina (una hormona súuuper importante), y realizar un montón de procesos clave en nuestro organismo.

 

Como dato extra: la proteína se compone como una biomolécula compleja, formada por moléculas muy pequeñitas que los humanos entendidos llaman “aminoácidos”. Dentro de estos aminoácidos, hay ocho moléculas que nuestro cuerpo no puede fabricar, por lo que reciben el nombre de “aminoácidos esenciales”.

 

Y, querido diario, ¿sabes cuál es la mejor noticia? ¡Que podemos encontrar los ocho aminoácidos esenciales en el impresionante reino vegetal!

 

via GIPHY

 

Mis fuentes favoritas:

 

  • Legumbres: entre este gran grupo encontramos garbanzos, toda clase de judías, lentejas, guisantes y soja, entre otros. Vamos, todo lo que tiene vaina. En este tiempo me he dado cuenta de que son la “carnicería” de cualquier vegano, y contienen siete de los ocho aminoácidos esenciales para formar una proteína completa. Nota mental: tengo que aprender nuevas maneras de incluirlo en mi día a día.

 

  • Cereales: como el arroz, trigo, centeno, espelta, maíz, cebada… ¡Ñam! Los cereales también tienen siete de los aminoácidos esenciales, pero, ¡sorpresa! cuentan con el aminoácido que a las legumbres les falta, y viceversa.

 

  • Frutos secos y semillas: nueces, almendras, pistachos, avellanas, sésamo, chía… este grupo, además de contar con un millón de beneficios (y estar riquísimo), tiene los mismos siete aminoácidos que los cereales.

 

  • Pseudo-cereales: aquí encontramos alimentos como la quinoa, el mijo y el amaranto, y es uno de mis grupos favoritos porque contiene los ocho aminoácidos esenciales y, por tanto, ¡son una proteína más que completa! Son súper alimentos y me lo ponen todo más fácil 😀

 

  • Soja y derivados: aunque la soja es una legumbre, nos encontramos ante un nutriente muuuuy especial: ¡también tiene todos los aminoácidos esenciales! Me encanta probarla en sus mil vertientes para nutrirme a tope y enloquecer del gusto: brotes, tofu, tempe, seitán…  

Otra de las cosas que he aprendido y que más me fascina, es que nuestro cuerpo tiene una memoria de tres días para guardar estos aminoácidos y completarlos con otros. Es decir: si un día como lentejas, y al día siguiente, arroz, los siete aminoácidos de cada uno se retroalimentan entre sí, formando una proteína más que completa. Impresionante, ¿verdad?

 

Además, comiendo proteínas vegetales facilito a mi organismo la absorción de nutrientes, le aporto mucha más fibra, minerales, hierro y calcio, y evito las grasas saturadas. All in, ¡querido diario! ¿Qué más podemos pedir? Bueno… ¡claro! que sea sencillo de preparar y para colmo, ¡esté buenísimo!

 

 

 

Te escribo pronto, que me voy a hacer unas lentejitas.

 

Firmado,

 

una zanahoria perfectamente nutrida.

 

Post a Comment