TOP

Comer sano sin tiempo: logro superado

Querido diario, voy a confesarte algo que nadie sabe. Durante muchos años, mi única excusa para no dar el paso hacia la alimentación saludable era el tiempo. Me justificaba a mí misma haciéndome esclava de las circunstancias, argumentando que cómo iba a poder hacerme uno de esos smoothies de cosas tan raras como la chía o el matcha cuando casi no tenía tiempo ni de desayunar.

 

Una vez decidí dejar de procrastinar me di cuenta de lo equivocada que estaba. Comer sano no exige necesariamente más tiempo, aunque es cierto que lleva implícito cierto cambio de chip, un extra de implicación, pero que sin duda, me hace más consciente de mi alimentación, convirtiéndolo en algo súuuuper disfrutable. Además, si invierto ahora tiempo en aprender a comer bien, luego lo recuperaré no poniéndome malita, encontrándome mal o yendo al médico porque tengo falta de nutrientes.

 

Y hoy vengo a contarte mis claves esenciales para conseguir seguir cuidando de este body pero no tengo tiempo para bajar el ritmo. Como soy un poco Dori, me lo quiero apuntar todo bien, a ver si se me va a escapar algo. ¡Vamos allá!

 

  1. Comer más cosas crudas y frescas

Quien diga que no tiene tiempo de hacer una ensalada, miente. Y ya lo digo yo, que sabes que soy una zanahoria bastante perezosa. Eso sí: no me gusta nada hacerme la típica ensalada que sólo lleva una lechuga mustia, cebolla picona y un mísero tomate. ¡Jamás! Mi base está en todo tipo de hojas verdes (rúcula, espinaca, escarola, kale…), tomatitos de temporada, aguacate, pimiento, maíz o zanahoria, algo de fruta, sésamo, algún fruto seco… ñamñamñammm!

 

Voy cogiendo todo lo que encuentro por la nevera, y así, nunca me hago dos ensaladas iguales. Al ser todo crudo no sólo ahorro tiempo, sino que además, absorbo muchísimo mejor los nutrientes y vitaminas. All in!

 

  1. ¡Organización!

Un truco que he aprendido es planificarme un poquito mis comidas. Por ejemplo: antes de dormir, pienso qué me apetece comer al día siguiente, y así, organizo lo que pueda necesitar.

 

¿Que tengo ganas de desayunar uno de esos famosos porridges? Pongo en un tazón de bebida vegetal unas semillas, una cucharadita de canela y unos copos de avena; lo dejo en la nevera y así, por la mañana sólo tengo que añadir mi fruta favorita. ¿Que quiero prepararme unas legumbres? Las dejo en remojo toda la noche y así están listas para cocinarse a cualquier hora del día. ¿Que me apetece llevarme a la ofi —sí, las zanahorias también tenemos ofi— el puré de la abuela que me espera en el congelador? Lo dejo fuera y todo listo para salir corriendo.

 

  1. Cocinar en raciones grandes

Algo maravilloso que también he aprendido es a cocinar para varias raciones. Así, el día que me decido a hacer unas lentejas, las reparto en diferentes tuppers y pongo un par de ellos a congelar. También he aprendido a ponerles etiquetas para acordarme de qué era ese individuo que lleva en el congelador un par de semanas… ¡o hasta cuatro meses y medio!

 

  1. Preparar granos para la semana

La verdad es tener granos cocidos para toda la semana me ha cambiado la vida. Por ejemplo, el domingo me encanta preparar quinoa o arroz en cantidades pseudo ingentes, y así, me aseguro una base consistente para los platos de toda la semana. Y si me apuras, alguna cena ligera también (te confieso que siento adicción por la quinoa con sésamo y un buen aceite de oliva; nivel, a cucharadas).

 

 

  1. Tener conservas

AHHHH! Casi lloro de emoción al descubrir que hay un montón de conservas que pueden ser sanas. La clave es que no tengan demasiados ingredientes, y que entre ellos, no haya azúcar, siropes o endulzantes, conservantes o aditivos. Vamos, que cuantas menos cosas, mejor. Mis favoritas son las conservas de garbanzos. ¡Adoro estas pequeñas y sabrosas bolitas! Eso sí: me aseguro de remojarlas unos minutos para limpiarlas bien.

 

¡En fin! Estoy muy contenta de toda esta nueva organización. Sí sí, ya sé que igual para ti es un tema rollo, ¡te prometo que luego no lo es! Y el día que estés muy cansado, siempre puedes pedirte algo rico para traer a casa. Además, ¡ya existen opciones eco-friendlies!  

 

 

Me despido por hoy.

 

Firmado,

 

una zanahoria altamente organizada.

Post a Comment